viernes, 11 de febrero de 2011

Siempre hay gente que nos reconcilia con nuestra cuidad

Vine del norte buscando una canción y una cruz...

En un análisis superficial siempre encontramos personas que caminan por la vida centrados en su rutina, en sus quehaceres cotidianos que vagan por las calles como parte de un decorado, parecen ajenos a todo.
Sin embargo, hay otros que pasan desapercibidos y son aquellos que van por el mundo observado la belleza que hay en él. Es algo hermoso, pues no hay miradas de desdén entre ellos sino de complicidad. También esperaran un mundo mejor, como todos, pero mientras llega, se quedan absortos ante la plenitud del actual.
Es fascinante encontrar belleza en el dolor, ya que nos guste o no, el dolor forma parte de la vida y siempre será un compañero de viaje por lo que hay que aceptarlo y caminar con él.

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